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Joyas (76) Lo inefable (Delmira Agustini)

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      Lo inefable Yo muero extrañamente... No me mata la Vida.   No me mata la Muerte, no me mata el Amor;    muero de un pensamiento mudo como una herida...    ¿No habéis sentido nunca el extraño dolor      de un pensamiento inmenso que se arraiga en la vida,    devorando alma y carne, y no alcanza a la flor?    ¿Nunca llevasteis dentro una estrella dormida    que os abrasaba enteros y no daba un fulgor?...      ¡Cumbre de los Martirios!... ¡Llevar eternamente,    desgarradora y árida, la trágica simiente    clavada en las entrañas como un ardiente feroz!...        ¡Pero arrancarla un día en una flor que abriera    milagrosa, inviolable!... ¡Ah, más grande no fuera    tener entre las manos la cabeza de Dios!       (Es un poema que no deja de leerse con un cierto esc...

Mujer de la familia Hofer

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  Mujer de la familia Hofer Fue lo primero que hizo nada más entrar en la National Gallery: consultar la ubicación del retrato en el plano que le habían dado con la entrada. Un cuadro que lo tenía por completo seducido, que ya ocupaba un lugar preeminente en su pinacoteca mental de imágenes fascinantes. Claro, que la descripción tan detallada de la pintura que le hizo su compañero de vuelo el día antes, entre Munich y Londres, había tenido mucho que ver en esto. A un metro de distancia de la obra, sobresalía, en efecto, el gran tocado blanco de la dama. De la parte posterior del mismo, descendía un lago velo de la tela sobre el hombro derecho, cruzaba con amplios pliegues el pecho y, finalmente, terminaba descansando en el hombro contrario. El rostro, pues, quedaba enmarcado en un círculo luminoso, destacándolo tanto del vestido como del fondo, especialmente oscuros. Pero, sin duda, lo que más llamaba la atención al espectador era aquella mosca. Un insecto que el pintor,...

Joyas (75) A la inmensa mayoría (Blas de Otero)

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    A la inmensa mayoría   Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre aquel que amó, vivió, murió por dentro y un buen día bajó a la calle: entonces comprendió: y rompió todos su versos.   Así es, así fue. Salió una noche echando espuma por los ojos, ebrio de amor, huyendo sin saber adónde: a donde el aire no apestase a muerto.   Tiendas de paz, brizados pabellones, eran sus brazos, como llama al viento; olas de sangre contra el pecho, enormes olas de odio, ved, por todo el cuerpo.   ¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Ángeles atroces en vuelo horizontal cruzan el cielo; horribles peces de metal recorren las espaldas del mar, de puerto a puerto.   Yo doy todos mis versos por un hombre en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso, mi última voluntad. Bilbao, a once de abril, cincuenta y uno. Blas de Oter o.                                            ...

El rey de los venenos

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                                                                       El rey de los venenos Se levantó de su camastro cubierto de pieles. Acto seguido, tomó su capa y se ciñó la espada. Un soldado le había comunicado que le necesitaba el rey. Y si su rey, el soberano del Ponto, pero también su amigo, necesitaba sus servicios, él siempre iría. Habían vivido varias batallas juntos, compartido muchos momentos y secretos. Mientras cruzaba las dependencias del palacio, rememoró la obsesión de su amigo por los venenos. Nada extraño para un niño que ha visto cómo su propio padre, el anterior rey, es envenenado por la reina consorte, y que ésta, durante la regencia, t...

Joyas (74) Resistiré (Carlos Toro)

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                     Resistiré     Cuando pierda todas las partidas,   cuando duerma con la soledad,   cuando se me cierren las salidas,   y la noche no me deje en paz.   Cuando sienta miedo del silencio,   cuando cueste mantenerse en pie, cuando se rebelen los recuerdos, y me pongan contra la pared.   Resistiré, erguido frente a todo, me volveré de hierro para endurecer la piel, y aunque los vientos de la vida soplen fuerte, soy como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie.   Resistiré, para seguir viviendo, soportaré los golpes y jamás me rendiré, y aunque los sueños se me rompan en pedazos, resistiré, resistiré. Cuando el mundo pierda toda magia, cuando mi enemigo sea yo, cuando me apuñale la nostalgia, y no reconozca ni mi voz.   Cuando me amenace la locura, cuando en mi moneda salga cruz, cuando el diablo pase la factura, o si alguna vez me ...

Joyas (73) Distancia (Alberto Cortez)

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                       Distancia   Viento, campos y caminos... distancia, qué cantidad de recuerdos de infancia, amores y amigos... distancia, que se han quedado tan lejos. Entre las calles amigas... distancia del viejo y querido pueblo donde se abrieron mis ojos... distancia, donde jugué de pequeño. Un corazón de guitarra quisiera para cantar lo que siento. Allí viví la alegría... distancia de aquel primer sentimiento que se ha quedado dormida... distancia entre la niebla del tiempo. Primer amor de mi vida... distancia, que no pasó del intento; primer poema del alma... distancia, que se ha quedado en silencio. Un corazón de guitarra quisiera para cantar lo que siento. ¿Dónde estarán los amigos... distancia, que compartieron mis juegos? ¿quién sabe donde se han ido... distancia, lo que habrá sido de ellos? Regresaré a mis estrellas... distancia, les contaré mi secreto: que sigo amando a mi tierra... distancia, cuando me m...

Marcapáginas

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    Marcapáginas Echó un ultimo vistazo a las estanterías del salón, repletas de libros. Así estaba toda la casa, como si las habitaciones fueran secciones de una biblioteca. Tras la muerte de su padre, se trajo otro centenar más. Jamás se había desprendido de ninguno; lo consideraba un delito. Pero si ahora pensaba trabajar desde casa, no quedaba más remedio que liberar espacios. Poco después, cargó en la mochila una decena de ejemplares y abandonó el piso. Pero antes de salir del edificio miró su buzón. Ya estaba limpio de publicidad acumulada tras cinco años de estancia en el extranjero. No obstante, también había estado fuera de casa los últimos días, y a la hora de reparto del correo. Había una sola carta, abierta… Él era el destinatario, pero como remitente figuraba su padre… Y le escribía desde un domicilio en el que ya no vivía. No en este mundo. Extraño, no: imposible. El sobre contenía tres papeles distintos. Por un lado, un escrito a máquina de su...