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Mostrando entradas de mayo, 2026

Joyas (93) Canto total a España II (Victoriano Crémer)

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    Canto total a España II  Más que verte, sentirte en las entrañas y asistir al galope de tu voz en mis venas, y rehogar el alma en tu aceite y tu lumbre mientras los dientes mascan tu resollar de tierra. Pero no basta tu nombre, aunque me azote como un bosque de espadas violentas; ni tu aliento abrasado, aunque derrumbe mis tristes huesos de arena. Que tu nombre, o tu aliento, o tu mirada caminos son que al corazón te llegan; partes crujientes de tu ser más hondo, sosegados perfiles que te muestran. (Así el redondo son, lejano y tímido, sino tu voz tan sólo, su musical presencia). Te necesito a ti España, toda; cuarzo gigante, macizo bosque o piedra; cielo total de corazones en pena. Te necesito España unánime y entera como el clamor del viento sobre la mar inmensa. No España tuya o mía. ¡España nuestra! Geografía íntegra, trasvasada en halago de materna entereza. Porque todos son hijos de tu carne y tu sangre, sueños de tu vigilia, cuchi...

Joyas (92) Estoy hecho de pedacitos de ti (Antonio Orozco)

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  Fue la verde luz Que sale de tus ojos, esa luz Que alumbra la distancia entre tú y yo, Que llena de esperanzas mi renglón. Esa luz que recompone lo que compone, Esa luz Fue tu abrazo añil El que pinta con caricias el candil, Que alumbra cada nota de mi voz, Mimando con susurros el temblor De este amor que se desboca si lo provocas, Este amor Fue un abrazo de tu amor con guantes, Con sonrisas que me regalabas, El saber que sin ti no soy nada. Yo estoy hecho de pedacitos de ti, De tu voz, de tu andar, De cada despertar, Del reír, del caminar, De los susurros de abril, Del sentir, del despertar, Aunque la noche fue gris, Del saber que estoy hecho De pedacitos de ti. Fue la verde luz La dueña de mis noches, esa luz Que entrega cada pétalo de amor, Que aspira a las sonrisas con sabor, Esa luz que recompone mis emociones, Esa luz Fue un abrazo de tu amor con guantes, Con sonrisas que me regalabas, El saber que sin ti no soy nada. Yo estoy hecho de pedacitos de ti. De tu voz, de tu anda...

Guiño del destino

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      Guiño del destino           La tarde había caído con una luz anaranjada, de esas que hacen que las fachadas  parezcan más viejas y los pensamientos más densos. Verónica caminaba por una calle  estrecha del casco antiguo, siguiendo la dirección que le había enviado Laura, su compañera  de trabajo: “Ve, aunque sea por curiosidad. Mi amiga dice que es un tipo peculiar, que de  verdad la ha ayudado bastante”.               Encontró el cartel: “Consultas espirituales. Maestro Elías”. Subió las escaleras con la  sensación de estar entrando en un lugar que no terminaba de encajar con su vida racional.  El rellano olía a incienso y madera húmeda. La puerta, esta se abrió casi de inmediato.           El hombre que la recibió tenía unos ojos sorprendentemente claros, como si siempre  estuvieran a punto de descubrir algo. El despacho era pequ...