La ocasión
La ocasión A David le parecía que el mundo se volvía mágico cuando ella estaba cerca. Él, en cambio, era un experto en pasar desapercibido: tímido, casi transparente. Y, sin embargo, encontraba la forma de coincidir con ella en la playa, como quien no quiere la cosa, con una toalla estratégicamente colocada a unos metros. Aquel no era un día cualquiera. Había un eclipse anunciado desde hacía mucho, y la playa estaba llena de gente con esa mezcla de expectación que solo aparece cuando todos miran al cielo. Cuando vio a Clara sintió ese vuelco familiar en el pecho. Ella levantó la mano para saludarlo, y él respondió con un gesto torpe, casi infantil. Se sentó cerca, lo suficiente para hablar si reunía valor. —¿Has venido por el eclipse? —preguntó ella. —Sí… bueno… —respondió, y ya estaba rojo antes de terminar la frase. El sol comenzó a menguar. Sintió que el corazón le golpeaba en la garganta. Si no lo decía ahora, ¿cuándo? Respiró hondo. En la penumbra, su ...