Pulchra leonina
Pulchra leonina Sabes que está ahí, que siempre ha estado ahí, pero no en un punto fijo, sino en toda la ciudad. Al pasear por sus calles presientes, una vez más, el reencuentro inevitable, porque es poderoso imán, porque te ha estado aguardando, ha estado ahí esperándote, -siete siglos ya han pasado- firme en pie, sin descansar. Sabes que es tu destino, que aunque intentas postergar, con cruel espera el momento, tus ojos son peregrinos, sed de fe ante el monumento, que éste es guía en el camino, piedra de oro hacia la altura, magia y luz de catedral. Y también sabes que, cuando sea asilo su seno, el poder de sus vidrieras prenderá un instante tu alma, que no hay nada de valor en lo que en tu entorno dejas, que nada que tú apreciabas antes ya vale nada. Luciano Maldonado...