La ocasión

 


 

La ocasión


A David le parecía que el mundo se volvía mágico cuando ella estaba cerca. Él, en cambio, era un experto en pasar desapercibido: tímido, casi transparente. Y, sin embargo, encontraba la forma de coincidir con ella en la playa, como quien no quiere la cosa, con una toalla estratégicamente colocada a unos metros.

Aquel no era un día cualquiera. Había un eclipse anunciado desde hacía mucho, y la playa estaba llena de gente con esa mezcla de expectación que solo aparece cuando todos miran al cielo.

Cuando vio a Clara sintió ese vuelco familiar en el pecho. Ella levantó la mano para saludarlo, y él respondió con un gesto torpe, casi infantil. Se sentó cerca, lo suficiente para hablar si reunía valor.

—¿Has venido por el eclipse? —preguntó ella.

—Sí… bueno… —respondió, y ya estaba rojo antes de terminar la frase.

El sol comenzó a menguar. Sintió que el corazón le golpeaba en la garganta. Si no lo decía ahora, ¿cuándo? Respiró hondo. En la penumbra, su vergüenza parecía menos visible, como si el eclipse le ofreciera un escondite.

—Clara… Hay algo que quería decirte desde hace tiempo.

Ella lo miró fijamente. Sus ojos brillaban con la luz extraña del eclipse,

—Dime —susurró.

David tragó saliva. Notó calor en las mejillas, pero al menos nadie podía verlo.

—Me gustas —soltó casi en un suspiro—. Desde hace… desde hace un montón.

Hubo un silencio breve, pero no incómodo. Clara lo miró como quien recibe un regalo inesperado.

—David… —dijo, y sonrió—. Pensaba que nunca te atreverías.

                                                                                                   Luciano Maldonado

                                                                                                       (Gijón - 2026)

 

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