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Mostrando entradas de enero, 2026

The Detenee's House

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  A historian and his wife plan to enjoy their vacation in a small town in the interior of Asturias. Upon arriving at the hotel, La Pensión del Agua, they learn that the place was once known as La Casa del Detenido (The Detainee's House). From that moment on, discovering the cause of this change becomes an obsession that will transform the lives of other people in the town.

Joyas (86) A una rosa (Luis de Góngora)

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      A una rosa Ayer naciste, y morirás mañana. Para tan breve ser, ¿quién te dio vida? ¿Para vivir tan poco estás lúcida, y para no ser nada estás lozana?   Si te engañó tu hermosura vana, bien presto la verás desvanecida, porque en tu hermosura está escondida la ocasión de morir muerte temprana.   Cuando te corte la robusta mano, ley de la agricultura permitida, grosero aliento acabará tu suerte.   No salgas, que te aguarda algún tirano; dilata tu nacer para tu vida, que anticipas tu ser para tu muerte.                                                Luis de Góngora   

La Casa del Detenido

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  La Casa del Detenido  Un historiador y su esposa planean disfrutar de sus vacaciones en un pequeño pueblo del interior de Asturias. Al llegar al hotel, La Pensión del Agua, descubren que el lugar fue conocido antiguamente como La Casa del Detenido. A partir de ese momento, descubrir el motivo de este cambio se convierte en una obsesión que transformará la vida de otros habitantes del pueblo.

La casa del bosque

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    La casa del bosque Alejandro inauguraba la jubilación. Su vida había girado como perito agrónomo en torno al gran bosque de la comarca. Así es que buscó una zona urbanizable, en una ladera, e instaló una casa prefabricada sobre una plataforma de hormigón. La construcción, de madera, lucía en armonía con su entorno exuberante de pinos y robles, en una planicie circular un poco hundida, como un apetecible trozo de tarta en el centro de un plato. No muy lejos, pendiente arriba, cruzaba una acequia que, finalmente, desembocaba en el pueblo, mucho más abajo. A partir de ahora, disfrutaría cada verano en la casa del bosque. Enseñaría a sus nietos, durante las vacaciones, a distinguir las plantas silvestres, a conocer el lenguaje de los corzos. Eran dos de sus grandes aficiones. —Podrías cultivar un huerto. Nunca aprovechas el agua —llegó a decirle una vez su mujer, viéndolo un tanto ocioso. Hasta que llegó un día en que anunciaron la llegada del gran incendio. La pr...