Canto a Teresa (fragmento) ¡Oh Teresa! ¡Oh dolor! Lágrimas mías, ¡ah! ¿dónde estáis que no corréis a mares? ¿Por qué, por qué como en mejores días, no consoláis vosotras mis pesares? ¡Oh! los que no sabéis las agonías de un corazón que penas a millares ¡ah! desgarraron y que ya no llora, ¡piedad tened de mi tormento ahora! ¡Oh dichosos mil veces, sí, dichosos los que podéis llorar! y ¡ay! sin ventura de mí, que entre suspiros angustiosos ahogar me siento en infernal tortura. ¡Retuércese entre nudos dolorosos mi corazón, gimiendo de amargura! También tu corazón, hecho pavesa, ¡ay! llegó a no llorar, ¡pobre Teresa! ¿Quién pensara jamás, Teresa mía, que fuera eterno manantial de llanto, tanto inocente amor, tanta alegría, tantas delicias y delirio tanto? ¿Quién pensara jamás llegase un día en que perdido el celestial encanto y caída la venda de los ojos, cuanto diera placer causara enojos? Aun parece, Teresa, que te veo aérea como dorada mariposa, ensueño delicioso del deseo, Sobre...